El suelo pelvico comprende un grupo de músculos y ligamentos situados en la base de la pelvis y tiene como función controlar la continencia urinaria y anal, ayudando a retener las vísceras del abdomen y la pelvis. Un suelo pelvico delicado puede provocar disfunciones sexuales, dolor lumbar, prolapsos e incontinencia urinaria, mientras que factores de riesgo como los deportes de alto impacto, intervenciones quirúrgicas sobre el periné, obesidad, el embarazo, postparto y menopausia y el estreñimiento crónico pueden causar o aumentar el peligro de sufrirlo.

La disfunción del suelo pelvico perjudica al menos a un tercio de las mujeres adultas, a pesar de que el hecho de empezar a fortalecerlo no está vinculado únicamente con el sexo femenino y puede iniciarse a cualquier edad, siendo recomendable ejercitarlo desde la juventud, entre los 25 y los 35 años. En el caso de los hombres y con objeto de prevenir futuras molestias y enfermedades relacionadas con la próstata, la incontinencia urinaria y fecal o las disfunciones sexuales, se aconseja la práctica de una serie de actividades que resultarán de vital importancia para nuestro bienestar.

Los ejercicios de Kegel, creados por Arnold Kegel en 1940, se basan en llevar a cabo una sencillas actividades donde se contraen los músculos del suelo pelvico durante unos segundos con el objetivo de fortalecerlos. Otros consejos tienen que ver con regular la ingesta de líquidos y mantener un equilibrio entre lo que se come y lo que se bebe, además de reducir el consumo de cafeína o teína, evitar alimentos ácidos, mantener una dieta rica en fibra y verduras, no fumar, controlar el número de micciones diarias y mantener una correcta higiene íntima.

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