El suelo pélvico es el músculo responsable de mantener en su lugar la vagina, el útero, la vejiga y el recto, pero cuando se debilita no logra su función. Algunas de las consecuencias que se derivan de este problema son la incontinencia, los prolapsos y la disfunción sexual.

Es importante mantener el suelo pélvico en buena condición porque de este depende tanto la salud como la calidad de vida. Este músculo, además, ejerce una importante función para hacer que la columna permanezca estable.

Dado que la mujer pasa por momentos de su vida en los cuales el suelo pélvico es sometido a desgastes y presiones como el embarazo, el parto y la menopausia, es necesario tonificarlo y fortalecerlo.

Así mismo, los hombres deben cuidar su suelo pélvico, puesto que es una musculatura clave para que los mecanismos de erección y eyaculación funcionen adecuadamente.

La buena noticia es que el suelo pélvico se puede fortalecer a través de varias vías.

Una técnica cuyos resultados son satisfactorios consiste en llevar a cabo contracciones de los músculos pélvicos. Para ello se realizan ejercicios de Kegel. Estos consisten en tensar el músculo de la vejiga y del ano mientras los glúteos, muslos y abdomen se mantienen relajados. Las mujeres que se encuentran en etapa de postparto deben realizar estos ejercicios para evitar la caída de los órganos pélvicos.

Además de los ejercicios de Kegel se recomienda hacer pilates o yoga, así como también alimentarse de forma sana y cuidar la postura del cuerpo.

Otra medida consiste en la electro-estimulación a través de un dispositivo electrónico que genera impulsos, activando así los músculos por medio de un electrodo.

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