Pinzas urinarias

La incontinencia se trata nada más y nada menos que de la pérdida accidental de orina, pero, a diferencia de lo que muchos piensen, no es una enfermedad, sino que es un síntoma de algún problema que existe en las vías urinarias masculinas. Esta incontinencia puede ser a corto o largo plazo dependiendo del tipo que se sufra:
1) Incontinencia total. En este caso el paciente siempre está perdiendo orina debido a que el esfínter ha dejado de funcionar.
2) Incontinencia funcional. Ocurre más que nada cuando el paciente se encuentra un obstáculo en su camino hacia el baño.
3) Incontinencia por rebosamiento. A diferencia de la anterior, el paciente puede llegar al baño, pero solo puede evacuar parte de la orina ya que la vejiga no puede vaciarse como esta debería debido a que esta permanece goteando.
4) Incontinencia de esfuerzo. La explicación es simple, el paciente sentirá la necesidad de orinar cuando se presione la zona, estornude, se ría, etc.
5) Incontinencia de urgencia. Las ganas de orinar son tales que al paciente le resultará imposible llegar al baño.
Estos son los tipos y algunas de las causas por las que el paciente sufre de incontinencia, pero, ¿qué pasa con el tratamiento? Uno de los tratamientos más conocidos y extendidos es la pinza urinaria.
Este dispositivo consiste en una abrazadera externa que se aplicará en la parte inferior y superior del pene del paciente al igual que en la uretra para controlar las fugas que puedan ocasionarse y, con ello, hacerle la vida más fácil y cómoda al paciente.

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