Se estima que más de 320 millones de hombres, a nivel global, se verán afectados por problemas de disfunción eréctil para el año 2025. Las opciones terapéuticas para el manejo del problema incluyen, además de los tratamientos tópicos y quirúrgicos, el empleo de la bomba de vacío.

La ventaja práctica del uso de la bomba de vacío, en los casos que es recomendada por el médico tratante, es que el tratamiento puede practicarse en la comodidad del hogar. La sencillez y la efectividad en su uso está demostrada en estudios clínicos como el conducido por la Seguridad Social Británica, en el 2018, el cual concluyó que el 90 % de los hombres que usaron el dispositivo eran capaces de tener relaciones sexuales con penetración hasta el final del coito.

El dispositivo se compone de dos elementos: una cámara cilíndrica, con la bomba de succión a un extremo y un anillo flexible o constrictor, el cual se coloca en la base del pene. La bomba puede operar manualmente o con baterías. Al accionarla, se genera un vacío que permite que la sangre fluya hacia la zona, facilitando la erección del pene.

En el caso de hombres en relación de pareja estable, sea heterosexual u homosexual y que han presentado problemas recurrentes de irrigación sanguínea hacia la zona pélvica, el uso de la bomba de vacío puede convertirse en el tratamiento indicado, convirtiendo su compra en la mejor inversión. Más que una erección es el disfrute pleno del momento precoital, en armonía con la pareja y en la comodidad del hogar.

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